lunes, 21 de marzo de 2011

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS ARGEL 1976

INTRODUCCIÓN

Los Derechos de los Pueblos se expresan esencialmente en su derecho de autodeterminación. En el plano interno en las relaciones entre el Pueblo y el Estado, la autodeterminación señala el derecho de determinar libremente la forma de gobierno e incluso el cambio de régimen en caso de opresión. El derecho del pueblo a la insurrección es reconocido por los derechos de Filadelfia de 1776, así como por la constitución francesa de 1793 que lo considera incluso, como “el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”.

La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, adoptada en Argel en 1976, formula el ideal de solidaridad Afirma que los derechos económicos “deben ejercerse dentro de un espíritu de solidaridad entre los pueblos del mundo y teniendo en cuenta sus respectivos intereses” (Art. 12) y que, el ejercicio de los nuevos derechos (al medio ambiente, al patrimonio común de la humanidad) “todo pueblo debe tener en cuenta la necesidad de coordinar las exigencias de su desarrollo económico y las De la solidaridad entre los países del mundo”.

Cómo distinguir los Derechos del hombre, de los Derechos de los Pueblos, fundamentados sobre el mismo principio de solidaridad. No habría riesgo de confusión entre uno y otro?

No. Los primero tienen por objeto directo, el ego individual, el sujeto singular, el hombre en sí. Los segundos se refieren al ego plural, al sujeto colectivo, a los pueblos. Entonces se complementan unos con otros.

PREÁMBULO

“Vivimos tiempos de grandes esperanzas, pero también de profundas inquietudes; tiempos llenos de conflictos y de contradicciones, tiempos en que las luchas de liberación han alzado a los pueblos del mundo contra las estructuras nacionales del imperialismo, y han conseguido derribar sistemas coloniales; tiempos de lucha y de victorias en que las naciones se dan, entre ellas o en su interior, nuevos ideales de justicia, tiempos en que las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas desde la Declaración Universal de los Derechos del Hombre hasta la carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, han expresado la búsqueda de un nuevo orden político y económico internacional.”

“Pero son también tiempos de frustraciones y derrotas, en que aparecen nuevas formas de imperialismo para oprimir y explotar a los pueblos”.

“El imperialismo con procedimientos pérfidos y brutales, con la complicidad de gobiernos que a menudo se han auto designado, sigue dominando una parte de mundo interviniendo directa o indirectamente, por intermedio de las empresas multinacionales, utilizando a políticos locales corruptos, ayudando a regímenes militares que se basan en la represión policial, la tortura y la exterminación física de los opositores; por un conjunto de prácticas a las que se les llama neocolonialismo, el imperialismo extiende su dominación a numerosos pueblos”.

“Conscientes de interpretar las aspiraciones de nuestra época, nos hemos reunido en Argel para proclamar que todos los pueblos del mundo tienen el mismo derecho a la libertad, el derecho de liberarse de toda traba extranjera, y de darse el gobierno que elijan, el derecho si están susurrados, de luchar por su liberación, y el derecho de contar en su lucha con el apoyo de otros pueblos”.

Persuadidos de que el respeto efectivo de los derechos del hombre implica el derecho de los pueblos, hemos adoptado LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS”. LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS se desarrolla en siete secciones, guardando cada una integridad ideológica que no se puede desmenuzar por artículos. De ahí que su presencia en esta publicación, no sea como en los documentos anteriores norma por norma, sino que se hace necesario mostrar cada sección en su cuerpo entero.

Derechos a la existencia

Sección I

Artículo 1. Todo pueblo tiene derecho a existir.

Artículo 2: Todo pueblo tiene derecho al respeto de su identidad nacional y cultural.

Artículo 3: Todo pueblo tiene derecho a conservar en paz la posesión de su territorio y de retornar allí en caso de expulsión.

Artículo 4: Nadie puede ser, debido a su identidad nacional o cultural, objeto de masacre, tortura, persecución, deportación o expulsión o ser sometido a condiciones de vida que puedan comprometer la identidad y la integralidad del pueblo al que pertenece.

Sección II

Artículo 5. Todo pueblo tiene derecho imprescindible e ineludible a la autodeterminación. Él determina su estatus político con toda libertad y sin ninguna injerencia exterior.

Articulo 6. Todo pueblo tiene el derecho de liberarse de toda dominación colonial o extranjera directa o indirecta y de todos los regímenes racistas.

Artículo 7: todo pueblo tiene derecho a un régimen democrático que represente al conjunto de los ciudadanos, sin distinción de raza, sexo, creencias o color y capaz de asegurar el respeto efectivo de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales para todos.

Derechos económicos de los pueblos

Sección III

Artículo 8. Todo pueblo tiene un derecho exclusivo sobre sus riquezas y sus recursos naturales. Tiene derecho a recuperarlos si ha sido expoliado, y a cobrar las indemnizaciones injustamente pagadas.

Articulo 9. Puesto que el progreso científico y técnico forma parte del patrimonio común de la humanidad, todo el pueblo tiene derecho de participar de él.

Artículo 10: todo pueblo tiene derecho a que su trabajo sea justamente evaluado, y a que los intercambios internacionales se hagan en condiciones de igualdad y equidad.

Artículo 11: Todo pueblo tiene el derecho de darse el sistema económico y social que elija y de buscar su propia vía de desarrollo económico, con toda libertad y sin injerencia exterior.

Artículo 12: los derechos económicos antes enunciados deben ejercer en un espíritu de solidaridad entre los pueblos del mundo y teniendo en cuenta sus respectivos intereses.

Derecho de la Cultura

Sección IV

Artículo 13: Todo pueblo tiene el derecho de hablar su propia lengua, de preservar y desarrollar su propia cultura, contribuyendo así a enriquecer la cultura de la humanidad.

Artículo 14: Todo pueblo tiene derecho a sus riquezas artísticas, históricas y culturales.

Artículo 15: Todo pueblo tiene derecho a que no se le imponga una cultura extranjera.

Derecho al Medio Ambiente y a los Recursos Comunes

Sección V

Artículo 16: Todo pueblo tiene derecho a la conservación, la protección y el mejoramiento de su medio ambiente.

Artículo 17: Todo pueblo tiene derecho a utilizar el patrimonio común de la humanidad, tal como la alta mar, el fondo de los mares, el espacio extra atmosférico.

Artículo 18: al ejercer los derechos procedentes, todo pueblo debe tomar en cuenta la necesidad de coordinar las exigencias de su desarrollo económico con las de la solidaridad entre todos los pueblos del mundo.

Derechos de las Minorías

Sección VI

Artículo 19: Cuando en el seno de un Estado, un pueblo es una minoría, tiene derecho a que se le respeten su dignidad, sus tradiciones, su lengua y su patrimonio cultural.

Artículo 20: Los miembros de la minoría deben gozar sin discriminación de los mismo derechos que los otros miembros del Estado y participar en iguales condiciones que ellos en la vida pública.

Artículo 21: estos derechos deben ejercerse respetando los legítimos intereses de la comunidad en su conjunto, y no pueden servir de pretexto para atentar contra la identidad territorial y la unidad política del Estado, cuando este actúa en conformidad con todos los principios enunciados en la presente declaración.

Garantías y Sanciones

Sección VII

Artículo 22: todo incumplimiento a las disposiciones de la presente declaración constituye una transgresión a las obligaciones para con toda la comunidad internacional.

Artículo 23: todo prejuicio que resulte de la transgresión a la presente declaración debe de ser íntegramente reparado por el causante.

Artículo 24: todo enriquecimiento en detrimento de un pueblo, por violación de las disposiciones de la presente declaración, debe dar lugar a la restitución, de los beneficios así obtenidos. Lo mismo se aplicará a todos los beneficios excesivos obtenidos por inversiones de orden extranjero.

Artículo 25: todos los tratados, acuerdos o contratos desiguales, suscritos despreciando derechos fundamentales de los pueblos, no podrán tener ningún efecto.

Artículo 26: las cargas financieras exteriores que han llegado a ser excesivas e insoportables para los pueblos dejan de ser exigibles.

Artículo 27: los atentados más graves a los derechos fundamentales de los pueblos, sobre todo a su derecho a la existencia, constituyen crímenes internacionales que tendrá una responsabilidad penal individual de los autores.

Artículo 28: todo pueblo cuyos derechos fundamentales sean gravemente ignorados, tiene el derecho de hacerlo valer especialmente por la lucha política o sindical, e incluso, como última instancia, por el recurso de la fuerza.

Artículo 29: los movimientos de liberación deben tener acceso a las organizaciones internacionales y sus combatientes tienen derecho a ser protegidos por el derecho humanitario de la guerra.

Artículo 30: el establecimiento de los derechos fundamentales de un pueblo, cuando son gravemente ignorados, es un deber que se impone a todos los miembros de la comunidad internacional.

Síntesis del objeto de ésta declaración

De un extracto de la entrevista que Lelio Basso concedió a la Revista “La Societa” (Bolonia No. 19 de 1978) se toman las siguientes aseveraciones del promotor de la declaración de Argel, por ser muy claras, concisas y ejemplares sobre los objetos del documento en mención.

“Nuestro compromiso a favor del DERECHO DE LOS PUEBLOS constituye un desarrollo, un refuerzo y si se permite, un progreso en relación con las Cartas de Derechos Humanos. Estas nacieron hace dos siglos, primero en Estados Unidos y luego en Francia con la llegada de la burguesía al poder, y representan las expresiones típicas de la concepción individualista burguesa del hombre y la sociedad. Se fundan sobre la distinción entre los ciudadanos y el poder, e imponen a este último el respeto de una esfera autónoma de libertad para el ciudadano... “por el contrario, nuestra concepción parte del reconocimiento del hombre como punto central de la realidad, pero no como hombre aislado, hombre individuo, por el contrario, para nosotros se trata del hombre concreto, sumergido en la totalidad de las relaciones sociales y comunitarias de las que no pueden hacer abstracción sin perder su identidad personal, sin transformarse en un ser anónimo e impersonal, como sucede de hecho con los inmigrantes”. El hombre existe solo como un ser social es decir, como miembro de una comunidad, con la que comparte en general la lengua en el sentido más amplio del término y por lo tanto el medio de comunicación necesario para la experiencia de sentirse hombre.

Una vez se reconoce la verdadera naturaleza del hombre y se reconoce al hombre como realidad fundamental, este reconocimiento implica que la comunidad de los hombres, es decir, los pueblos y las minorías nacionales, es el verdadero sujeto de la historia y el Estado es solo un instrumento del que se sirve el pueblo para actuar, pero que no es nada en sí mismo, no tienen y no debería tener más que los poderes que le asigne la colectividad popular para sus propios fines prácticos. Los sujetos de la historia son los pueblos, que son también sujetos del derecho, en primer lugar, del derecho a la autodeterminación en sentido amplio, es decir entendido de cara al exterior como independencia y soberanía reales, y de cara al interior, como democracia y soberanía, populares.

Estimamos que solo así los derechos humanos podrán estar por fin garantizados, cuando el Estado que es la emanación de este pueblo deje de estar en contraste con los ciudadanos y al contrario, se identifique con ellos”.

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